Vivir sin médico: el caso del barrio “El Mirador”, Añelo, provincia del Neuquén.

Publicado en por Horacio Sampayo

 

 

 

Vivir sin médico: el caso del barrio “El Mirador”, Añelo, provincia del Neuquén.

Sampayo, Horacio Ricardo: Lic. En Ciencias Antropológicas. Magíster en Historia y Filosofía de la ciencia.

Fontenla, Luisina.

Abstract: En el Departamento Añelo,  provincia del Neuquén se encuentra la ciudad de Añelo, oficialmente con 1.700 habitantes. Es uno de los departamentos de menor población de la República Argentina, con 0,2 habs por Km2.  Pero durante algunos días a la semana, la población alcanza los 4.000 Hbs, cuando los trabajadores de los campos petroleros del Hinterland bajan de licencia. En la ciudad hay sólo una sala de atención médica pública, que atiende en horario matutino, con dos enfermeras permanentes mientas que los médicos se desplazan desde el Hospital de San Patricio del Chañar. (50 Kms), Centenario,  o Neuquén (85 y 100 Kms)   y no hay medicina privada. 

Palabras clave: Salud, enfermedad,  Atención médica. Trabajo enfermero. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I. Presentación del problema:

Este trabajo es un informe de parte de un trabajo en curso, realizado por solicitud de Adus (Agencia de desarrollo urbano del Neuquén). Por ello se trata de una comunicación sobre un trabajo de campo aún en proceso de análisis.   

Junto con los autores trabajan en el proyecto un ingeniero civil para evaluación de aluviones y derrumbes, un maestro mayor de obras y un arquitecto en el re-diseño urbanístico, un licenciado en saneamiento Ambiental en problemas de impacto ambiental y contaminación,    un contador público en coordinación y administración del trabajo, un geógrafo en determinación de riesgos y una ingeniera agrónoma en  repoblamiento de vegetación de monte para prevenir deslaves.

La zona del departamento Añelo, provincia del Neuquén, es esencialmente, desértica. Está dentro de la diagonal árida, con menos de 170 mm de lluvia al año, en la provincia fitozoológica “de monte”. La actividad productiva está centrada en el petróleo y el gas, aunque existe una población ganadera de pequeños crianceros de chivos y caballos, algunos criollos y otros que constituyen comunidades mapuche.

La ciudad de Añelo, asentada a orillas del río Neuquén, dispone de agua tomada del mismo río, tanto para potabilizar a través de la red de EPAS, como para riego de la zona de chacras, formada por una superficie importante de cultivos de regadío, especialmente vides y frutas finas.

Oficialmente cuenta con una población de unos 1.700 habitantes, aunque en realidad llegaría a los 4.000. Lo que sucede es que muchos de estos habitantes se encuentran en los campamentos petrolíferos y bajan a la ciudad únicamente en sus días francos. Para incentivar el desarrollo económico de la zona, la Provincia aprovechó la pavimentación de la ruta provincial 7, que une Centenario con Rincón de los Sauces, y creó en Añelo un parque industrial. También incentivó la instalación de una bodega, para aprovechar  los viñedos instalados en la zona de regadío. De este modo tenemos una zona de regadío entre el río y la ruta, que sigue una dirección aproximadamente este-oeste y de un ancho entre dos y cuatro kilómetros.

Al norte de la ruta, frente a la localidad de Añelo, se instaló un “parque industrial” vendiendo terrenos fiscales para la instalación de varias empresas, constructoras, de servicios petroleros, grúas, etc.

Lo que los gobiernos, tanto Provincial como Municipal no previeron, fue que la instalación de empresas demandaría a su vez trabajadores, y que estos necesitan servicios públicos. Nada se previó en este sentido, ni planes de viviendas, o de loteos sociales, ni servicios públicos. La llegada de trabajadores de otros lugares, atraídos por la demanda de mano de obra, disparó los precios de la vivienda, tanto de compraventa como de alquiler, por encima de lo que las empresas estaban dispuestas a pagar.

Por otro lado, y en línea con el pensamiento neoliberal, se produjo una incentivación de la inversión mediante  reducciones impositivas y créditos del IADEP (Entidad crediticia provincial para la producción) lo que lógicamente redujo la recaudación impositiva y con ello los recursos del Estado. Siguiendo la lógica neoliberal, las empresas toman personal en forma temporaria: las chacras por su actividad esencialmente estacional; la bodega por las mismas razones, las empresas constructoras porque contratan por obra y las contratistas petroleras también. El resultado es una población trabajadora explotada a fondo, dado que queda reducida a sus recursos o a los planes de ayuda estatal durante los períodos de desempleo. Esta población va rotando por períodos de trabajo y períodos de desempleo.

Al ser personal temporario, las empresas no pagan indemnizaciones por despido, ni cargas sociales, y lógicamente pagan salarios sólo en los períodos de actividad, disponiendo de este modo de un stock de mano de obra de muy bajo costo y dependiente siempre de la voluntad empresarial.

Como señaláramos más arriba, los valores inmobiliarios se dispararon con la llegada de población migrante más el crecimiento vegetativo, lo que provocó un incremento en los valores salariales, de acuerdo con la “ley de bronce” de Ricardo (Ricardo -1817 -)

Pero cuando el poder político y empresario hegemónico no produce soluciones la misma gente las inventa. No se puede esperar que una población joven y dinámica permanezca quieta. Por lo tanto comenzaron a asentarse en terrenos fiscales baldíos, cercanos al parque industrial. Este asentamiento comenzó en forma de ranchos precarios, pero algunos instalaron casillas pre-fabricadas de madera y otros construyeron casas de ladrillos, con techos de madera y chapa,  aprovechando la mano de obra propia o de vecinos y allegados, entrenados en los oficios de la construcción.

Por la naturaleza del terreno desértico patagónico, se fácil construir pozos negros y letrinas, mientras que el gas se obtiene en garrafas, para cocinar y para calefacción.   Pero no hay agua, ni luz eléctrica.

Por otro lado, y ya desde antigua data, el municipio había autorizado a algunos vecinos a trasladar a ese lugar  sus animales, especialmente caballos, utilizados en tareas rurales; para sacarlos de la zona urbana, donde molestaban por sus olores y ruidos.

La situación en lo que hace a la regularización de este asentamiento, llevó a algunos líderes comunitarios a plantear varias cosas: por un lado, la regularización de los lotes, a efectos de su mensura y eventual escrituración; por otro a la provisión de servicios públicos por parte de los entes que prestan estos servicios, en Añelo todos estatales: Epen (Energía) y Epas, (Agua potable). Después de tramitar estos pedidos a través del Municipio, éste indicó la necesidad de regularizar jurídicamente estos reclamos, por lo que los vecinos conformaron una cooperativa (Llamada Cooperativa barrio El Mirador) para negociar con mayor eficacia sus pedidos.

Ni el Estado Provincial ni la inversión privada instalaron un adecuado sistema de salud; por lo que éste se mantuvo como hasta entonces, en la existencia sólo de una sala de atención primaria, dependiente del hospital de San Patricio del Chañar, a 50 km; que atiende en días hábiles en horario matutino. 

II. Hipótesis general.

Ante la falta de un sistema de salud institucional público la población utiliza como recurso la “medicina popular”, conjunto de herramientas intelectuales y materiales proveniente de una apropiación desigual de saberes tanto tradicionales como populares y científicos.

 

III. Metodología.

La metodología con la que hemos desarrollado este trabajo es típicamente etnográfica. Hemos elaborado un cuestionario censal, con el que hemos visitado los hogares instalados en el barrio, al tiempo  que hemos entrevistado con el mismo cuestionario a los jefes de hogar que residen fuera del barrio y que aceptaron reunirse con el equipo de trabajo en el salón de la cooperativa. En total censamos al 90% de la población involucrada. Al mismo tiempo hemos recorrido observando todo el  barrio y realizado entrevistas abiertas a dirigentes de la Cooperativa El Mirador. Hemos desarrollado talleres donde se trabajaron los problemas centrales del barrio con la presencia de unos 200 vecinos interesados.  

IV. Medicina popular.

Al conocer a los dirigentes barriales de la cooperativa, lo primero que nos comentaron fue la ausencia de un adecuado sistema de salud. Se referían sin duda al sistema público de salud, aunque en Añelo tampoco funciona el sistema privado, entendiendo éste por las prestaciones privadas, tanto a través de Obras Sociales como de seguros prepagos o mediante pago directo.

Las prestaciones médicas existentes consisten en un centro de salud periférico dependiente del hospital de San Patricio del Chañar, situado a 50Km. En él trabajan dos enfermeros profesionales en forma permanente, mientras que todos los días concurren médicos generalistas, y también algunos especialistas, en una rotación organizada desde San Patricio.

Para las urgencias o la máxima complejidad,  se cuenta con una ambulancia que traslada al paciente a San Patricio, Centenario o directamente a Neuquén capital. (85 y 100Km, respectivamente)     

En estas  condiciones nos preguntamos cuales son los recursos de la población de Añelo y especialmente del barrio El Mirador, para enfrentar sus padecimientos.

Hemos tomado la división en complejidades caracterizada por la OMS, las tres complejidades clásicas, es decir la primera, de atención ambulatoria-domiciliaria, la segunda, internación de baja complejidad para cirugías, partos, y cuidados especiales, y la  tercera,  internación de alta complejidad, terapia intensiva o derivaciones fuera de la provincia.

Nos resultó evidente que para los problemas de la tercera complejidad la población estudiada recurre principalmente –pero no exclusivamente- al MMH, en forma  del sistema público o de seguridad social, con derivaciones, dentro o fuera de la provincia.

¿Y las otras dos?

Vemos aquí una combinación de recursos, algunos provenientes del MMH, otros de la medicina tradicional, pero muchos más de un apropiación popular de los saberes alopáticos producidos por el MMH pero re-interpretados y utilizados en forma desigual a partir del conocimiento de cada agente.

En primer lugar, tenemos un intercambio de pacientes entre profesionales médicos y sanadores “tradicionales”. Es decir los primeros derivan a “doña María” los casos que no logran resolver o que no tienen cura o que no revisten gravedad, pensando que no tienen peligro y le dan al paciente la sensación que algo se está haciendo por su padecimiento. Por otro lado, “doña María” deriva al profesional médico aquellos casos que le parecen más peligrosos o que escapan a sus saberes.

Por otro lado, los profesionales médicos recetan curas tradicionales: tés de hierbas, infusiones varias, baños termales o de lagunas barrosas, o de agua salada y una larga lista de tratamientos “tradicionales”.

Pero al mismo tiempo, a nivel familiar o de sanadores, se manejan conocimientos de la farmacología alopática científica, y se recomienda su uso. Desde medicamentos de venta libre hasta productos bastante sofisticados.

Pero también existen otros actores  en este drama: los enfermeros y los idóneos de farmacia.

Una visita a la farmacia nos puede ilustrar en este sentido: el dependiente, a veces el farmacéutico, otras el idóneo o simplemente el empleado de mostrador, suelen recomendar el uso de tal o cual medicamento para tratar el padecimiento en cuestión.

También se recurre al enfermero, expuesto el problema, es el propio enfermero quien diagnostica y receta, muchas  veces con el conocimiento del médico que le deja recetas ya firmadas.

De esta forma se genera un proceso de atención a la salud, donde no existe ni un MMH propiamente dicho, ni un sistema tradicional, sino un sistema de salud “popular” para usar los términos de Menéndez, que abarca un amplio gradiente de soluciones provenientes del campo científico, semicientífico, alopático, homeopático, tradicional, natural y sobrenatural, promesas a la difunta correa o misas de sanación incluidas. 

V. Condiciones de vida.

Cuando hablamos de “sistema de salud”, deberíamos hablar de la totalidad de las condiciones  que hacen a la salud de una población, y no sólo a la atención de la enfermedad.

En la población estudiada hemos visto que las condiciones de higiene de las viviendas dejaban un amplio margen a las enfermedades infecciosas o transmitidas por parásitos, así como a las enfermedades respiratorias producidas por la exposición al frío, al excesivo calor, a la falta de humedad y agua, al sol estival y otras. 

Si bien no incluimos en el estudio la alimentación, nos resultó claro que ésta no era óptima. Ni en su composición, ni en su calidad ni en su regularidad. Lo cual como es lógico afecta especialmente a la población infantil y mayor. Sin embargo, la población mayor de 60 años en el barrio es muy pequeña, por ser un lugar de reciente inmigración y de población joven.

Tenemos entonces una población muy expuesta a la enfermedad, por su alimentación y por las condiciones de higiene de las viviendas.

 VI. Conclusiones.

Las condiciones generales de vida y de trabajo de la población de “El Mirador” de Añelo aumentan la exposición a la enfermedad, tanto por su alimentación, su higiene como por sus recursos a la hora de enfrentar padecimientos.

Los padecimientos son enfrentados por una gama de recursos que abarca saberes tradicionales, populares y alopáticos, transmitidos por sanadores tradicionales, maestros, enfermeros y dependientes de farmacia y apropiados por ellos mismos en forma desigual.

Los principios básicos del modelo ideológico neoliberal propician con la ausencia del estado el uso indiscriminado de recursos sanitarios alopáticos, provenientes en general de grandes laboratorios, lo cual otorga tanto mejoras generales a la salud como graves riegos, incluso fatales.

La misma ausencia del estado, sea como prestador o como regulador del sistema de salud, produce un estado de situación peligroso,  socialmente muy caro e ineficiente que reduce la expectativa de vida.

La actividad privada no está interesada en  realizar inversiones en el negocio salud en el Mirador. La falta de inversiones y las condiciones de vida abaratan la mano de obra para las empresas instaladas en Añelo, lo que en definitiva es deseable para el modelo.

 

Neuquén, agosto de 2009.

 

 

Bibliografía.

 

 

BOURDIEU PIERRE: 1990 “Esa ciencia que incomoda.” En “Sociología y cultura”. F.C.E. México.

GALBRAITH, JOHN KENNETH: 1989 “Historia de la economía” Buenos Aires. Ariel.

GORZ, ANDRÉ: 1998 “Miserias del presente, riquezas de lo posible.” Buenos Aires, Paidos.

MENÉNDEZ EDUARDO 1994 “La enfermedad y la curación ¿Qué es medicina tradicional? ALTERIDADES, México.

RICARDO, DAVID: 1817 Principios de Economía Política y Tributación. Londres.

SAMPAYO, HORACIO: 2003. “Los sistemas de salud y su interdependencia.” Ficha de Cátedra.

SAMPAYO, HORACIO: 2004. “Las obras sociales y la medicina privada, alternativas y posibilidades.” Ficha de Cátedra

TESTA MARIO 2001 Pensar en Salud. Buenos Aires.

WEBER MAX: 1995 “Economía y Sociedad” “El concepto de acción social”. México. 

Facultad de Ciencias de la Salud y Ambiente. Facultad de Derecho. Universidad Nacional del Comahue. 

Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata.

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